Oaxaca de Juárez, Oax.- El panorama político en San Agustín Loxicha se torna crítico tras el reciente proceso electoral, donde diversos actores locales y sectores de la población han manifestado un rechazo abierto hacia Jaime Moisés Santiago Ambrosio.
La llegada al poder del presidente municipal electo es señalada por sus detractores como una «imposición» que amenaza con prolongar casi una década de rezago social e ingobernabilidad en la región.
Liderazgos locales y las planillas verde, amarilla y negra, entre otras, han intensificado las críticas contra Santiago Ambrosio, asegurando que forma parte de un entramado político responsable de mantener al municipio en el abandono gubernamental durante los últimos nueve años.
De acuerdo con los inconformes, la elección carece de legitimidad social y no representa el sentir genuino de la comunidad, lo que profundiza la debilidad institucional de la zona al no generar los consensos necesarios para gobernar.
El conflicto ha trascendido la denuncia pública y se encuentra actualmente en los tribunales, donde avanzan diversas impugnaciones que buscan revertir los resultados oficiales.
Los promoventes de estos recursos legales argumentan que el proceso electoral estuvo viciado desde su origen y plagado de irregularidades técnicas que nublan la transparencia de la voluntad ciudadana.
Advierten que la permanencia de Santiago Ambrosio al frente del ayuntamiento representa un factor de riesgo que podría detonar un escenario de confrontación mayor entre los habitantes.
La tensión social ha escalado ante la proximidad de la toma de protesta, al punto de que grupos ciudadanos han advertido sobre posibles bloqueos en los accesos al municipio y movilizaciones masivas para impedir el acto protocolario.
Aunque las autoridades electorales han hecho un llamado a la calma y a dirimir las diferencias por la vía legal, en San Agustín Loxicha prevalece un clima de polarización absoluta.
La desconfianza hacia la autoridad electa mantiene en vilo la estabilidad regional, mientras la ciudadanía persiste en su exigencia de un cambio radical en la conducción política de la localidad.























