Oaxaca de Juárez, Oaxaca.- A un año de haber asumido el cargo, el Primer Informe del presidente municipal Ray Chagoya dejó más dudas que certezas entre la ciudadanía.
Irónicamente, bajo el lema que él mismo ha repetido —“hechos, no palabras”—, lo que la población observa en las calles es exactamente lo contrario: discursos sin resultados y promesas que no se reflejan en la realidad cotidiana.
El balance visible es de retroceso: acumulación de basura, deterioro de los servicios públicos y un incremento sostenido de la delincuencia que mantiene en alerta a colonias y agencias municipales. Si los “hechos” son el parámetro, la ciudad enfrenta hoy uno de sus peores momentos en materia de atención básica.
A este panorama se suma el grave abandono de la infraestructura urbana. La ciudad vive entre calles llenas de baches, vialidades dañadas y obras inconclusas que afectan la movilidad, provocan accidentes y evidencian la falta de mantenimiento elemental. Colonias enteras permanecen en el abandono, lejos de cualquier mejora tangible.
Vecinas y vecinos coinciden en que la recolección de residuos se ha vuelto irregular e insuficiente. Puntos críticos permanecen saturados de desechos por días, generando problemas de salud y una imagen urbana deteriorada. El alumbrado público deficiente y los espacios públicos descuidados refuerzan la sensación de una ciudad sin gobierno efectivo.
En materia de seguridad, los resultados también desmienten el discurso. Comerciantes y habitantes reportan más robos, asaltos y hechos violentos, mientras que las estrategias anunciadas en el informe no se traducen en una disminución real de la incidencia delictiva ni en mayor presencia policial.
“Hechos, no palabras”… pero continúa el acarreo
Ni siquiera en la forma el gobierno municipal logró romper con las prácticas del pasado. Durante el evento del informe, asistentes denunciaron que se recurrió nuevamente a la vieja práctica del acarreo para llenar el recinto, contradiciendo el discurso de cambio y participación ciudadana. Un acto que, lejos de fortalecer la credibilidad del mensaje, exhibe incoherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
Aunque el informe estuvo cargado de frases, promesas y cifras generales, no se presentaron metas claras cumplidas ni soluciones inmediatas a los problemas más sentidos por la población. Organizaciones civiles y sectores sociales señalaron la ausencia de indicadores verificables y de un plan urgente para atender la crisis de servicios, infraestructura y seguridad.
El Primer Informe de Ray Chagoya deja una conclusión clara: si la vara es “hechos, no palabras”, la administración municipal queda a deber. La exigencia ciudadana es contundente: menos discursos y más resultados, porque la ciudad no puede seguir normalizando la basura, los baches, la inseguridad y las prácticas políticas del pasado como parte del día a día.























