Juchitán, de la COCEI a “Quetu”: 43 años después, el Ayuntamiento vuelve a vivir una desaparición de poderes

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  • De Leopoldo de Gyves y la COCEI a Miguel Sánchez Altamirano, “Quetu”. De 1983 a 2002 y ahora 2026. Juchitán vuelve a estar frente a una decisión que podría cambiar el rumbo de su gobierno municipal.

Oaxaca de Juárez, Oax.- Juchitán de Zaragoza vuelve a colocarse ante uno de los episodios más delicados de su historia política. Este viernes, el gobernador Salomón Jara Cruz informó que solicitará formalmente al Congreso de Oaxaca la desaparición del Ayuntamiento de Juchitán, luego de la detención del presidente municipal Miguel Sánchez Altamirano, conocido como “Quetu”. La decisión revive una historia que parecía pertenecer al pasado: Juchitán ya ha enfrentado en dos ocasiones la desaparición formal de su Ayuntamiento.

La primera ocurrió en 1983, en medio de uno de los conflictos políticos y sociales más intensos que ha vivido el Istmo. En aquellos años, la Coalición Obrera, Campesina, Estudiantil del Istmo (COCEI) había convertido a Juchitán en uno de los principales bastiones de oposición política en Oaxaca. El 31 de julio de ese año se registró un enfrentamiento que dejó personas muertas y heridas y elevó la tensión entre el gobierno estatal y el Ayuntamiento Popular encabezado por Leopoldo de Gyves de la Cruz.

El conflicto llegó a tal punto que el 3 de agosto de 1983 el Congreso de Oaxaca declaró la desaparición de los poderes municipales de Juchitán y ordenó la instalación de un concejo municipal encabezado por César Augusto Carrasco. Sin embargo, la historia no terminó con el decreto: la COCEI se negó a entregar el Palacio Municipal y mantuvo la resistencia política, convirtiendo a Juchitán en uno de los símbolos de la confrontación entre movimientos sociales y autoridades durante aquella época.

Diecinueve años después, Juchitán volvió a vivir una crisis institucional. El 10 de enero de 2002, el Congreso de Oaxaca declaró nuevamente desaparecido el Ayuntamiento Constitucional, después de que los integrantes del gobierno municipal electo solicitaran licencia por tiempo indefinido y no pudieran asumir plenamente sus cargos. La Legislatura determinó entonces la necesidad de integrar un Consejo de Administración Municipal para garantizar la conducción del municipio.

Ahora, en 2026, la historia vuelve a abrirse. La detención de Miguel Sánchez Altamirano y la crisis política derivada de su ausencia colocaron nuevamente al Ayuntamiento de Juchitán bajo la lupa. El gobernador Salomón Jara anunció que solicitará al Congreso estatal la desaparición del Ayuntamiento con el argumento de garantizar el funcionamiento institucional, la seguridad, el orden, los servicios públicos y la continuidad de las acciones de gobierno.

Si el Congreso aprueba la solicitud, Juchitán protagonizaría un tercer episodio de desaparición de su Ayuntamiento en poco más de cuatro décadas: 1983, en plena confrontación con la COCEI; 2002, por una crisis en la integración del gobierno municipal; y 2026, tras la detención de su presidente municipal.

Hay, sin embargo, una diferencia jurídica importante: la desaparición del Ayuntamiento no equivale automáticamente a la destitución o separación del presidente municipal. Son procedimientos distintos y corresponde al Congreso determinar, conforme a la legislación, si existen las condiciones para desaparecer el Ayuntamiento y qué mecanismo deberá implementarse para garantizar la gobernabilidad de Juchitán.

De concretarse, la decisión colocaría nuevamente al municipio istmeño en los libros de historia política de Oaxaca.

De Leopoldo de Gyves y la COCEI a Miguel Sánchez Altamirano, “Quetu”. De 1983 a 2002 y ahora 2026. Juchitán vuelve a estar frente a una decisión que podría cambiar el rumbo de su gobierno municipal.

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